Artículos año 2018 ¿Qué pasará en la calle en 2018


Resulta cada vez más complicado atisbar los acontecimientos que la deriva de la humanidad, lejana o cercana, nos deparará a sus habitantes a corto plazo, pero ya lo he convertido en una especie de juego de ficción con bases fundamentadas en la experiencia que puede ayudar a predecir o, al menos, intentar adivinar los sucesos que se nos pueden venir encima próximamente.

Desde el punto de vista internacional y teniendo en cuenta la actitud del presidente del país más poderoso del mundo, es decir, el de los EE.UU., no sería extraño que apareciesen nuevos conflictos bélicos en puntos decisivos donde la economía y la geoestrategia son determinantes. Así, veremos que ocurre con Corea del Norte y sus permanentes amenazas nucleares, como también será complicado ver el final de la Guerra en Siria dada la cuestionable intransigencia de los contendientes principales. Otro núcleo conflictivo que acapara el protagonismo es el creciente número de migrantes y desplazados que originan los conflictos bélicos y los gobiernos corruptos de los países menos desarrollados. Por consiguiente esos serán los focos de constante inestabilidad mundial.

En Europa también nos afectan parecidas crisis. La de los refugiados está teniendo cada vez mayor gravedad y repercusión. Resulta difícil disimular el continuo flujo de africanos y de países en guerra hacia nuestras fronteras por mucho que se retengan en zonas limítrofes a cambio de un alto precio por tal misión. La lógica del mercado ha impuesto sus reglas por todas partes y sufrimos una desconexión entre el espacio político de los estados y el espacio económico, que opera a escala transnacional, sin controles efectivos. Necesitamos más Europa y esperemos que esa sea la línea que pretenden impulsar Merkel y Macron como líderes de los países más potentes de nuestra zona que deben abanderar un crecimiento cuyas prioridades sean las necesidades de las personas. Más soberanía europea y menos de los países que la integran y aún menos de los territorios de esos mismos países, como Cataluña, que lo único que complican es el camino de una Europa más fuerte y solidaria.

Y en España, además de ese enquistamiento de la crisis catalana, que está siendo la gran columna de humo para ocultar o disimular los graves y verdaderos problemas, nos enfrentaremos a desafíos de complicada resolución como son, entre otros, la llegada incesante de migrantes y refugiados, la precariedad en el empleo, que hace inviable una vida digna para muchas personas, la falta de previsión y realismo para hacer frente al creciente número de pensionistas y el desmantelado estado de bienestar en servicios básicos como la educación e investigación, la sanidad o la dependencia, que siguen a la espera de recibir los fondos suficientes para que el futuro no sea todo lo oscuro y triste que se nos pinta. Solo si los casos de corrupción ceden a una gestión más honrada de lo público ya habríamos avanzado en la buena dirección.

En nuestra población alcazareña no hay muchas diferencias con los problemas generales de nuestro país. El creciente proceso de externalización de servicios municipales llevado a cabo por los partidos en los últimos gobiernos además de la escasa implantación empresarial potente y la mediocre gestión de nuestro patrimonio real y turístico hacen que el panorama tampoco sea muy halagüeño. Como colofón de previsiones, me temo que, a la luz de los acontecimientos, la remunicipalización de la Empresa de Aguas no será una realidad tampoco en esta legislatura y el tiempo dilatará un asunto que se ha deteriorado por quienes pretendían solucionarlo cuando llegaran al poder. Como diría la estupenda periodista Pepa Bueno, qué irresponsabilidad y qué tristeza.

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